Dojo dedicado a la enseñanza del shibari erótico (bondage japonés).
Ofrecemos formación ética, responsable y personalizada, adaptada a todos los cuerpos y niveles de experiencia.
Clases y talleres de shibari entendido como herramienta de comunicación y desarrollo dentro de la pareja, en un entorno discreto y respetuoso.
La seguridad en shibari parte del conocimiento del cuerpo y la técnica de cuerda; solo así podemos prevenir lesiones, daños o molestias.
En todas nuestras sesiones os enseñamos a identificar los riesgos, sus consecuencias y la forma de minimizarlos.
El shibari que enseñamos no duele ni debe causar incomodidad o temores.
Durante los más de 20 años que llevamos enseñando shibari, hemos desarrollado un método de enseñanza que nos permite adaptar la formación a cada estudiante, trabajando en aspectos específicos para que progrese y disfrute del shibari desde la primera clase.
Este método se basa en poner a las personas en el centro, priorizando su seguridad y la satisfacción de su deseo dentro de la vivencia erótica, con un enfoque que hace el shibari accesible a todas las personas, independientemente de su condición física o sus conocimientos previos.
Nuestra enseñanza es personalizada y tiene en cuenta todos los niveles y grados de experiencia, por lo que las clases y talleres de shibari se imparten en modalidad 1:1, es decir, solo una pareja por sesión.
De esta forma, podréis optimizar el tiempo de clase y aplicar las enseñanzas de forma inmediata en vuestra vivencia personal, con resultados reales que podréis apreciar y valorar objetivamente.
Enseñamos a adecuar la técnica de shibari a cada persona en particular, a cada cuerpo y a cada situación.
No solo contamos con formadores con sobrada experiencia, sino que además poseen formación, titulación y reconocimiento profesional en sus respectivas áreas.
Para nosotros, ni el shibari ni su enseñanza son un hobby o afición de fin de semana; se trata de nuestra principal ocupación, y la afrontamos con la seriedad y responsabilidad requeridas.
Incluimos un kit de cuerdas básico en las formaciones de introducción para que no tengáis que preocuparos por conseguir los materiales y, al mismo tiempo, podáis poner en práctica lo aprendido de forma inmediata.
Para no complicaros la vida con metros y metros de cuerda, este kit consta de una cuerda corta (2 m) y otra larga (8 m), más que suficiente para que deis los primeros pasos con confianza y seguridad.
Nuestra responsabilidad con nuestros alumnos no finaliza cuando termina la clase.
Todas las formaciones presenciales incluyen acceso a nuestra plataforma en línea, donde encontraréis artículos y noticias sobre el shibari, su historia, técnica y actualidad, así como acceso a consultoría rápida para resolver las dudas o los problemas que podáis encontrar en la práctica.
En Escuela de Shibari - Gijón Shibari Dojo entendemos que ambas partes, quien ata y quien es atado, están en un mismo plano en la práctica del shibari.
Ambos roles son igual de importantes y tienen un papel activo en la aplicación de la técnica.
Al igual que en un baile, durante el shibari, los dos aportan y establecen un diálogo con el propósito de conocerse mejor, descubriendo juntos diferentes facetas emocionales de cada uno.
Este proceso es inviable sin igualdad de poder. Desde ese punto de partida, con el shibari propiciaremos que las emociones fluyan de forma natural y honesta.
Este enfoque no excluye la vivencia del shibari desde relaciones que impliquen asimetría de poder o incluyan elementos de tortura (como en el caso del BDSM), pero sí requiere una modulación para un uso lógico y óptimo de la técnica.
En el estilo de shibari que enseñamos, la asimetría de poder es reemplazada por una asimetría en el acceso a los recursos o, por así decirlo, en la capacidad de gestión del contexto y las acciones, estableciéndose esta asimetría como base de la restricción implícita en la técnica del shibari.
Aprenderá a percibir su cuerpo, entender lo que le está diciendo y utilizarlo para vivir de forma activa el shibaru.
No es un enfoque meditativo o contemplativo de dejarse hacer, sino todo lo contrario.
Durante las primeras sesiones tendrá que realizar un trabajo duro e intenso, tanto a nivel físico, manejando su respuesta activa, como aprendiendo a comunicarsela a la persona que ata.
El objetivo: maximizar la seguridad conociendo su cuerpo.
A medida que se avanza en la formación, el trabajo se centrará cada vez más en la comprensión y análisis de lo que sucede durante la sesión.
Por su parte, la persona que ata realiza un recorrido inverso: primero, analizando y comprendiendo lo que sucede durante la sesión, aprendiendo a guiar y, sobre todo, a escuchar e interpretar y adaptarse a lo que le dice el cuerpo de la persona atada; para, en una segunda fase, trabajar sobre las herramientas de gestión con las que maximizar la experiencia de ambos.
El hecho de que no utilicemos términos como top-bottom, bunny-rigger o similares se deriva de esta forma de entender el shibari, pero no debe suponer ninguna obligación al respecto para quienes acuden como alumnos, ya que en el dojo nos limitamos a enseñar una técnica, no a decirle a nadie cómo debe vivir su erótica.
Durante las clases trascendemos los roles establecidos, ya que buena parte de los ejercicios deben realizarlos ambas partes, siendo su finalidad comprender cómo funciona la técnica y generar dinámicas entre ambos.
Por ese motivo, dado que ambas partes deben trabajar por igual, una parte juntos y otra cada uno por su cuenta, cuando entregamos diplomas de aprovechamiento de los cursos, no lo hacemos "al atador" o a "la modelo" (sesgo de género intencional), sino a la persona a título individual.
Shibari y kinbaku son dos palabras japonesas que se suelen usar indistintamente para referirse al estilo de bondage "japonés".
En japonés, shibari se emplea para indicar «atar» en el sentido de «unir» una cosa a otra. Mientras que el uso de kinbaku se refiere a la propia acción de "atar" o «amarar» algo.
En el contexto de las ataduras eróticas, ambos términos pueden emplearse indistintamente.
Aunque en ciertos ambientes, se les aplican matices para diferenciar estilos «duros» de otros más "suaves".
En cualquier caso, ambos hacen referencia a una forma de restricción en la que se emplean cuerdas, o materiales similares (blandos).
Por su parte, bondage implica restricción, cualquier tipo de restricción. Pudiendo aplicarse está con elementos rígidos (grilletes metálicos), blandos como cuerdas, o incluso abarcar diversas formas de confinamiento y restricción (uso de máscaras, calzado restrictivo, etc.).
De modo que, en conversaciones genéricas, los tres términos pueden estar refiriéndose a lo mismo, y será el contexto, o los matices que queramos darle lo que llevará al uso específico de uno de ellos, sin que esto sea obstáculo para que sean empleados con sentidos divergentes en otros contextos y conversaciones.
SI. El estilo que enseñamos en la Escuela de Shibari implica como mínimo a dos personas.
Practicar la mayor parte de las técnicas no es posible si no sois dos personas, una atando y la otra siendo atada.
Es importante destacar que en este estilo ambas partes son igualmente importantes y ambas reciben formación y atención específica durante la formación.
En el caso de que para una actividad en particular se permita acudir de forma individual,se indicará expresamente.
Para una aproximación segura y satisfactoria al shibari, el primer paso es conocer realmente qué es, cuál es el proceso para aprender su técnica y cómo es su aplicación en la vivencia personal, sin quedarse únicamente con la imagen que transmiten internet o las redes sociales.
De esta forma podrás valorar si realmente te interesa o si solamente es una práctica exótica que llama tu atención.
Nuestro taller de introducción al shibari está precisamente diseñado para responder a estas preguntas y permitirte tomar una decisión informada al respecto.
En principio, no.
Las formaciones se imparten en pareja y se busca crear un contexto de aprendizaje personal y privado en el que terceras personas serían un elemento distractor o incluso podrían generar incomodidad. Además, nuestro método de enseñanza es eminentemente práctico, por lo que la figura del oyente no tiene mucho sentido en este sistema.
El shibari es una técnica, por lo que siempre habrá un nivel superior de conocimiento que adquirir o un mayor grado de desarrollo para las habilidades. Por lo que, técnicamente, nunca se termina de aprender shibari.
No obstante siendo realistas, y sobre todo prácticos, sabrás hacer shibari cuando lo incorpores a tu vivencia erótica y aporte una mayor satisfacción a vuestras interacciones.
El shibari, como toda práctica que implica restricción, no está exento de riesgos.
Una mala ejecución de la técnica puede desencadenar lesiones corporales.
Además, al tratarse de una práctica erótica con una fuerte carga emocional, también deben tenerse presentes la posibilidad de abusos y los riesgos emocionales asociados.
Por todo ello, la responsabilidad personal y el conocimiento real de la técnica y sus formas de aplicación son clave para prevenir estos riesgos y reducirlos a su mínima expresión.
El método #MSAFE es el sistema pedagógico del Gijón Shibari Dojo para el estudio del shibari de forma ética, segura y aplicable a la vivencia erótica real.
A lo largo del tiempo, impartiendo y recibiendo clases, hemos desarrollado un método educativo propio inspirado en las tradicionales formas de enseñanza japonesas, cuya eficacia ha sido probada durante siglos.
Obviamente, la metodología japonesa tradicional no puede aplicarse directamente a nuestro estilo de vida actual, ya que prioriza el detalle sobre la urgencia, algo difícil de integrar en la sociedad occidental.
Por ello, hemos adaptado estas metodologías en un sistema que busca la eficiencia en el aprendizaje del shibari, permitiendo a los alumnos aplicar y aprovechar las enseñanzas en sus experiencias personales, enriqueciendo su práctica y fomentando un intercambio de conocimiento mutuo.
En cada sesión, recibiréis atención personalizada y exclusiva de nuestros formadores, lo que garantiza un aprendizaje más profundo y efectivo.
Tanto si sois principiantes como si ya contáis con experiencia, nuestro método se centra en la comprensión y asimilación de conceptos clave y fundamentos técnicos, en lugar de la mera memorización de patrones o figuras complejas.
De esta manera, aseguramos que lo aprendido se adapte a vuestras circunstancias y objetivos, ya que la creatividad solo puede surgir desde una sólida comprensión del conocimiento.
La técnica se adapta a cada persona, ambas partes aprenden y asumen responsabilidad por igual, y el aprendizaje se construye de forma progresiva desde los fundamentos.
La condición física influye en la práctica del shibari de la misma manera que lo hace en cualquier otra actividad física.
El shibari es una técnica que puede adaptarse a todos los cuerpos, a todas las situaciones, por lo que, con los conocimientos y habilidades adecuados, todo el mundo puede disfrutar de vivencias eróticas satisfactorias con el shibari, independientemente de su condición física.
Obviamente, los problemas de salud marcarán límites, y una pobre condición física limitará el desarrollo de la sesión de shibari, pero esto no ha de significar que no se pueda obtener una experiencia erótica satisfactoria.
En cualquier caso, una buena condición física es sinónimo de salud. Solo tenemos un cuerpo para toda la vida, y es responsabilidad individual e ineludible cuidar de nuestro cuerpo y de nuestra mente.
En nuestra formación, buscamos adaptar la técnica a cada uno de los participantes: quien ata y quien es atado.
Esta adaptación no significa una carta blanca para desvirtuar la práctica, sus objetivos o naturaleza para convertirla en un traje a medida.
Cuando hablamos de adaptar la técnica a los alumnos, nos referimos a que buscaremos la forma en que puedan llevarla a cabo con seguridad dentro de sus capacidades, siendo realistas en cuanto a lo que pueden y no pueden hacer, y, si es preciso, recomendando no utilizar ciertas técnicas si hacerlo pueda suponer un riesgo para ellos.
Todas nuestras formaciones presenciales se imparten en formato 1:1 (una pareja por sesión).
Puedes elegir entre las siguientes modalidades:
Media Jornada
Duración: Aproximadamente 4 horas. Turno de mañana o de tarde. Existe flexibilidad para ajustar la hora de inicio y fin.
Jornada Completa
Duración: Aproximadamente 8 horas (día completo). Sin contar pausas para descansar y almorzar en el dojo.
Dos Jornadas Consecutivas
Duración: Aproximadamente 16 horas en dos sesiones en días consecutivos.
¿Por qué no se recomiendan más de dos días seguidos de clase?
La formación en shibari es intensiva, con muchos conceptos y habilidades físicas que asimilar. Para garantizar una asimilación óptima y evitar el agotamiento, consideramos que dos días consecutivos es la duración máxima recomendable.
Pocas, con toda seguridad, muchas menos de la que te querrán vender los mercaderes, sobre todo cuando empiezas tu andadura en esta técnica.
Obviamente, si quieres hacer figuras recargadas y barrocas necesitarás mucha más cuerda, pero si sabes hacer dichas figuras no necesitarás preguntar cuánta cuerda necesitas.
Si dispones de cuerdas, mejor que las traigas, pero en caso de no contar con estos materiales, en el dojo disponemos de cuerdas que podemos dejarte para las clases. o incluso venderte si las necesitas.
Y si quieres adquirir tus propias cuerdas, en la sección "Cuerdas para Shibari" de la web encontrarás varias opciones:
Set de 2 cuerdas, una larga (8 metros) y otra corta (2 metros) que son suficiente para comenzar y practicar las primeras ataduras.
Set de 5 cuerdas de 8 metros cada una, indicado para ataduras mas complejas y figuras mas elaboradas.
No, las ataduras de shibari cuando se hacen de forma adecuada NO DUELEN.
Otra historia es cuando se quiere introducir el dolor dentro del juego erótico, pero las ataduras shibari no deben doler, si duelen, es que están mal hechas.
Nuestro horario varía según la temporada:
Horario de verano (de mayo a octubre): Abierto todos los días de 10:00 a 22:00.
Horario de invierno (de noviembre a abril): Abierto todos los días de 11:00 a 21:00.
¿Es necesario reservar?
Sí. Dado que la mayoría de nuestras actividades se realizan en formato de clase particular, la reserva previa es obligatoria para poder atenderte.
Por servir, sirve prácticamente cualquier tipo de cuerda o material blando tipo tela, aunque por cuestiones técnicas y estéticas es recomendable utilizar cuerdas de fibra vegetal torsionada.
El tipo de cuerda empleada en shibari en sus orígenes fue circunstancial: usaban la que tenían. Con el tiempo, las técnicas se desarrollaron para un tipo concreto de cuerda, que no es otra que, precisamente, la cuerda de fibra vegetal trenzada.
Muchos comerciantes van a intentar venderte sus cuerdas como las más apropiadas, pero no ha de ser necesariamente así. Dependerá de la técnica que utilices, del propósito de la atadura y de muchos otros factores.
Recomendación: cuerda de yute de tres cordones, torsionada, calibre de 5 mm.
Esta es la cuerda que tenemos disponible en el dojo y que podrás adquirir si lo deseas. Pero siempre vas a poder traer tus propias cuerdas.
Sí que hay varios tipos de cuerda que no son recomendables: aquellas que están fabricadas con materiales sintéticos (polipropileno), las que están compuestas por varias capas de materiales diferentes (como las de escalada) o aquellas que son demasiado ásperas, rígidas o contienen impurezas (como las de uso agrícola o industrial). Cada una, por sus razones técnicas.
Además, deberías evitar cuerdas que presenten un marcado olor químico, como a petróleo. Se trata de cuerdas que han sido impregnadas con aceites minerales, bien en el proceso de fabricación, bien en el almacenaje.
Estos aceites, conocidos en el gremio como JBO, suelen ser nocivos para la salud humana y los procesos requeridos para eliminarlos dañan significativamente la fibra de la cuerda.
Del mismo modo, cuerdas cuya fibra parezca quebradiza, seca, o liberen un exceso de residuo (polvo, pelusa...) con el uso no son muy recomendables.
La cuerda es un material orgánico, como el cabello o el algodón de tus jeans, si está seco o quebradizo es señal de que o es un material demasiado viejo, o no se ha cuidado adecuadamente. Desecha este tipo de materiales.
Si dispones de cuerdas, mejor que las traigas, pero en caso de no contar con estos materiales, en el dojo disponemos de cuerdas que podemos dejarte para las clases. o incluso venderte si las necesitas.
Y si quieres adquirir tus propias cuerdas, en la sección "Cuerdas para Shibari" de la web encontrarás varias opciones:
Set de 2 cuerdas, una larga (8 metros) y otra corta (2 metros) que son suficiente para comenzar y practicar las primeras ataduras.
Set de 5 cuerdas de 8 metros cada una, indicado para ataduras mas complejas y figuras mas elaboradas.
Es un paso clave, y únicamente podemos ofrecerte una "respuesta genérica", ya que cada pareja es un mundo en sí misma y tiene sus propias formas de hacer, historia y experiencia previa.
Por ello, nuestro consejo es que lo habléis franca y claramente, desmitificándolo y quitando la carga de fantasía, complejidad y extremismo que los medios le otorgan.
El shibari puede adoptar muchas formas, y cada persona puede adaptarlo a sus preferencias y gustos.
Si no os gusta, no pasa nada, pero es algo que debéis verbalizar de forma clara.
Para ayudaros en el proceso de valorar si esta es una práctica que os puede llegar a interesar realmente, os recomendamos nuestro taller de introducción al shibari.
En ocasiones, el término "erótico" asociado al estilo de Shibari que enseñamos puede generar ciertos recelos o inquietudes en quienes se acercan por primera vez a esta técnica. Algo completamente comprensible, ya que la erótica pertenece a la esfera de la privacidad e intimidad personal de cada uno.
También somos conscientes de que la representación del shibari en las redes sociales, influida por la industria del porno puede influir en cómo percibís esta formación.
Por eso, queremos aclarar algunos aspectos sobre la naturaleza de nuestras formaciones para tranquilizaros y diferenciar lo que ofrecemos de cualquier malentendido.
Es claro el vínculo del shibari con la industria adulta japonesa en sus orígenes, pero desde entonces ha evolucionado y se ha desarrollado fuera de este contexto, manifestándose hoy en día en occidente una amplia variedad de expresiones que abarcan desde enfoques meramente artísticos, a la acrobacia, la relajación auto contemplativa o la vivencia erótica.
En el dojo basamos la formación en tres áreas: gestión de la sesión, técnica de cuerpo y técnica de cuerda.
Kyosogaku engloba todos los aspectos relativos a la gestión de la sesión, y aquí es donde entra en juego el componente erótico.
No como sinónimo de porno suave, sino como la forma única en que cada persona vive y expresa su sexualidad.
Precisamente, esta unicidad, el hecho de que cada persona tenga su propia vivencia, y esta sea diferente a la de otras personas, e incluso difiera de un instante a otro, hace que no tenga ningún sentido incluir en esta área técnicas explícitas para conseguir unos supuestos logros en el terreno sexual.
No hay trucos universales, ni tips que funcionen en cada caso, y enfocar la enseñanza en esa dirección es algo que, por ética, ni nos planteamos.
Y como no es posible ni adivinar lo que a cada persona le va a excitar en cada momento de su vida o cada interacción futura, lo que enseñamos en clase es la forma de identificar qué está sucediendo durante la sesión, cómo nos afecta y cómo afecta a la otra persona con la que estamos interactuando por medio del shibari dentro de un contexto erótico.
Ya que entendemos que el shibari no es una práctica erótica en sí mismo, sino un conjunto de técnicas bastante eficaces para explorar nuestras emociones que podemos aplicar para ampliar la forma en que vivimos nuestras eróticas individuales en pareja.
Porque al fin y al cabo, se trata de eso, de técnicas que podemos utilizar, de técnicas que funcionan, ya que se basan en la psicología, la neurociencia, la física y la biología, entre otras ramas del conocimiento científico.
Y el problema con la técnica es que funciona cuando la utilizamos, aunque ignoremos sus principios, y eso, en el caso del shibari, puede entrañar riesgos.
Si ignoramos la faceta erótica del shibari, los mecanismos que activa y la forma en que puede modular la conducta, estaremos asumiendo unos riesgos que pueden desembocar, aunque sea de forma inconsciente, en situaciones de abuso.
La forma de evitar estos riesgos es por medio del conocimiento, y ese es el enfoque que damos al concepto erótico en nuestra formación.
Si no acudes a la cita o cancelas la reserva, no se efectuarán devoluciones.
No obstante, si nos notificas la cancelación con al menos suficiente antelación, estaremos encantados de facilitarle el cambio de fecha de tu reserva para otro momento que resulte más conveniente.
No. Si te gusta practicar shibari sin ropa es perfecto, pero en los cursos de shibari que impartimos no está permitido (no tendría ningún sentido, ya que nos situamos en un contexto taller, no en uno erótico).
El mito de la persona atada desnuda en el shibari posiblemente venga del interés bastardo de algunos atadores y fotógrafos por aprovecharse de sus modelos.
El shibari es erótico, es sexual. Esto es un estado emocional.
La ropa puede ser un elemento más, o la ausencia de ropa. Pero en una clase o taller de shibari lo apropiado es vestir ropa cómoda que no limite los movimientos.
Shibari y Kinbaku son dos términos de origen japones que en occidente empleamos para referirnos a un tipo de bondage.
O lo que es lo mismo, ataduras eróticas con ciertas características peculiares entre las que destacan los patrones geométricos que dibuja la cuerda sobre el cuerpo, una apuesta por la belleza estética y, una innegable carga erótica. Tanto para usuarios como para espectadores.
Lo que nació en la primera mitad del Siglo XX como un subgénero dentro de la industria porno japonesa se convirtió en una de las tendencias más "avant garde" de la erótica hedonista occidental en este primer tercio del Siglo XXI.
Una sociedad en la que todo se justifica y todo cambia no es capaz de dar una definición coherente y consistente a prácticamente nada, pero si buscamos entre todo el ruido mediático encontraremos algunas claves.
Para empezar, el shibari NO ES UN ARTE, entendido como "bellas artes".
Si bien una parte, la más visible posiblemente, si es llevada a cabo por artistas y se engloba en el ámbito de la creación, son los menos casos.
Siendo esta una escuela de shibari enfocada al crecimiento erótico de personas adultas no nos centraremos en la expresión artística por medio del shibari, sino en la expresión emocional.
El shibari es una técnica, más bien un conjunto de técnicas, lo que en Japón se denomina "jutsu", correspondiéndose con el "arte" de artes marciales.
Al tratarse de un conjunto de técnicas, el shibari es accesible para todo el mundo, no requiere de talentos especiales, el shibari puede, y debe, adaptarse a todos los cuerpos, a todas las personas.
El shibari es erótico, se sitúa en la esfera del deseo y la sexualidad. Por lo que cada persona lo vivirá de una forma diferente, ya que no hay dos eróticas idénticas.
Pero además el shibari fundamenta su erotismo en la restricción, entrando de lleno en el terreno de la perversión, del fetiche y del kink.
Por su origen, su fondo, forma y la nematología que lo envuelve, el shibari es japonés.
Nace de ideas y conceptos propios de su cultura y sociedad, basa su desarrollo y estética en elementos netamente japoneses y, aunque en los últimos años cuenta un elevado número de practicantes, estudiosos y formadores occidentales su esencia y naturaleza deben entenderse siempre teniendo en cuenta su origen geográfico y cultural.
Abordamos la técnica de cuerda no como un conjunto de nudos complicados, sino como la aplicación práctica y sencilla de la lógica, la física y la biomecánica